El Foro Económico Mundial anticipa qué habilidades pedirá el trabajo en 2030. Qué significa eso para la primaria mexicana y su práctica diaria.
Cada cierto tiempo llega a las escuelas un informe internacional que asegura que la educación va tarde. La mayoría se archiva sin discusión, y con razón: hablan de profesiones que nadie en la comunidad ejerce y de tecnologías que la escuela no tiene. El Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial merece un trato distinto, no porque acierte en sus pronósticos laborales, sino porque el listado de habilidades que presenta describe con precisión incómoda lo que una primaria puede formar y lo que muchas veces no forma.
El informe se construyó con más de mil empleadores que representan a catorce millones de trabajadores en veintidós industrias y cincuenta y cinco economías. Proyecta la creación de ciento setenta millones de empleos y la desaparición de noventa y dos millones hacia 2030, con un saldo neto positivo de setenta y ocho millones. Ese dato es el que circula en los titulares. El que importa para nosotros es otro: los empleadores estiman que el treinta y nueve por ciento de las habilidades esenciales de sus puestos habrá cambiado en cinco años. En México la cifra sube a cuarenta por ciento.
Un informe laboral que habla de la primaria sin nombrarla
La habilidad más buscada, según el reporte, sigue siendo el pensamiento analítico: siete de cada diez empresas la consideran esencial. Le siguen la resiliencia, la flexibilidad y la agilidad, el liderazgo e influencia social, y el pensamiento creativo. Entre las habilidades de crecimiento más rápido aparecen la inteligencia artificial y el manejo de grandes volúmenes de datos, las redes y la ciberseguridad, la alfabetización tecnológica, y junto a ellas la curiosidad y el aprendizaje permanente. En el extremo contrario, las que pierden demanda son la destreza manual, la resistencia y la precisión.
Ninguna de las habilidades de la parte alta de esa lista se adquiere a los veintidós años. Se construyen entre los seis y los doce, en la manera en que un niño aprende a sostener una idea, a equivocarse sin derrumbarse y a preguntar cuando algo no cuadra. Eso convierte al informe en un documento pedagógico aunque no lo pretenda.
Vale la pena decir también lo que el informe no autoriza a concluir. No dice que haya que enseñar programación en tercer grado, ni que las materias tradicionales sobren, ni que la primaria deba orientarse al mercado. Dice que las capacidades de razonamiento, adaptación y creación se volvieron el activo escaso. La escuela mexicana no necesita cambiar de propósito para responder a eso. Necesita revisar sus prácticas.
El pensamiento analítico no es un contenido, es una forma de conducir la clase
Aquí está el punto más difícil de aceptar. El pensamiento analítico no se agrega al programa como un tema nuevo. Aparece o no aparece según el tipo de tarea que se pide.
La pregunta que no tiene respuesta en el libro
Una consigna que se resuelve localizando un dato en el texto entrena búsqueda, no análisis. Una consigna que exige comparar dos fuentes, justificar una elección o explicar por qué un procedimiento funciona sí lo entrena. La diferencia no está en el contenido ni en el grado, está en la demanda cognitiva de la instrucción. Un docente puede subir esa demanda sin cambiar una sola página del libro de texto, y esa es probablemente la intervención de mayor impacto y menor costo disponible en una primaria mexicana.
El error como información
En un aula donde equivocarse cuesta, nadie arriesga una hipótesis. El razonamiento requiere permiso para estar mal a la mitad del camino. Cuando el error se trata como dato de trabajo, y no como falla de carácter, se forman al mismo tiempo el pensamiento analítico y la resiliencia. Son la misma práctica vista desde dos ángulos.
Resiliencia y flexibilidad se enseñan con dificultad real, no con discurso
La resiliencia aparece en el segundo lugar del informe y es, quizá, la habilidad peor entendida en la conversación escolar. No se forma con carteles ni con dinámicas aisladas de convivencia. Se forma cuando un alumno enfrenta una tarea que no puede resolver de inmediato, cuenta con el andamiaje suficiente para no abandonarla, y llega al final. La secuencia importa: dificultad genuina, acompañamiento, cierre exitoso. Si falta la dificultad, no hay nada que tolerar. Si falta el acompañamiento, se enseña impotencia.
En México, según los datos del reporte, el setenta y tres por ciento de los empleadores prevé valorar más la resiliencia, la flexibilidad y la agilidad. En el sector agrícola la proporción es aún mayor, ligada de forma directa a los efectos del cambio climático. Es un recordatorio de que esta habilidad no es un lujo urbano.
Curiosidad y pensamiento creativo: el costo de la clase perfecta
El pensamiento creativo es la segunda habilidad que más crece en México, con setenta y siete por ciento de empleadores que anticipan valorarla más. La curiosidad y el aprendizaje permanente aparecen también entre las de mayor ascenso global.
Ambas comparten un enemigo silencioso: la clase demasiado bien resuelta. Cuando cada minuto está previsto, cada material entregado y cada respuesta anticipada, no queda espacio donde pueda ocurrir una pregunta imprevista. Dejar preguntas abiertas al cierre de la sesión, permitir rutas de solución distintas a la propia y aceptar productos que no se parecen entre sí son decisiones didácticas concretas, no actitudes generales.
Alfabetización tecnológica no es saber usar la herramienta
El noventa y cinco por ciento de las empresas mexicanas encuestadas planea adoptar herramientas de inteligencia artificial en los próximos cinco años, y noventa y tres por ciento valorará más las habilidades vinculadas a IA y datos. La lectura apresurada de ese dato lleva a querer meter software al aula. La lectura útil es otra: lo que el mercado escaseará no es el manejo de la herramienta, que se aprende en semanas, sino el criterio para evaluar lo que la herramienta produce.
Ese criterio es exactamente lo que un docente ejerce cuando usa asistentes de inteligencia artificial en su propio trabajo. Herramientas como Plan IA, dentro del ecosistema Enlace Escolar, generan planeaciones, rúbricas y materiales alineados a los programas vigentes; lo que decide la calidad del resultado es la revisión profesional que viene después. Ese acto, mirar una producción y juzgar si es pertinente, es el mismo que necesitaremos enseñar a los alumnos.
Dónde ya vive todo esto en la Nueva Escuela Mexicana
| Habilidad prioritaria (WEF) | Correlato en la NEM | Evidencia observable en el aula |
|---|---|---|
| Pensamiento analítico | Pensamiento crítico como eje articulador | El alumno justifica su respuesta, no solo la entrega |
| Resiliencia y flexibilidad | Campo formativo De lo humano y lo comunitario | Persiste ante tareas que no resuelve al primer intento |
| Pensamiento creativo | Metodología de proyectos comunitarios | Productos distintos entre equipos ante la misma consigna |
| Curiosidad y aprendizaje permanente | Aprendizaje situado y problematización | Formula preguntas propias sobre el tema |
| Alfabetización tecnológica y criterio | Apropiación de las culturas digitales | Contrasta información antes de darla por válida |
La correspondencia no es forzada. El marco curricular mexicano ya nombra estas capacidades. La brecha no está en el diseño, está en la implementación cotidiana.
Lo que pierde valor, y por qué nos incomoda
Que la destreza manual, la resistencia y la precisión encabecen la lista de habilidades en declive genera resistencia legítima entre docentes de primaria, y con razón. La conclusión correcta no es abandonar la caligrafía, el cálculo mental o el trabajo cuidadoso. Esas prácticas siguen sosteniendo procesos cognitivos superiores. La conclusión correcta es que la repetición sin razonamiento perdió su valor de cambio. Copiar veinte veces una definición ya no produce ninguna ventaja verificable. Resolver veinte problemas distintos que exigen elegir el procedimiento, sí.
El colectivo docente como unidad de trabajo
Ninguna de estas habilidades se instala por decisión individual de un maestro en su grupo. Requieren continuidad entre grados, que es precisamente lo que el Consejo Técnico Escolar puede sostener y casi ningún curso externo puede.
Una ruta razonable para un colectivo: elegir una sola habilidad para el ciclo, definir en conjunto cómo se ve en primero y cómo en sexto, y acordar una práctica común que todos incorporen. La observación entre pares, centrada en la demanda cognitiva de las consignas y no en el orden del salón, cierra el ciclo. Es un trabajo lento y poco vistoso. Es también el único que deja huella cuando el alumno llega a secundaria.
El informe del Foro Económico Mundial mira hacia 2030. Los niños que hoy cursan tercero llegarán al mercado laboral bastante después. Lo que se decide ahora no es su empleabilidad, que depende de factores muy alejados de la escuela. Lo que se decide es si van a llegar con la costumbre de pensar.
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